La clave es aprender a no identificarse con pensamientos y emociones. Esa es la llave de la sanación y del control de la paz interior. Es una práctica continua y dedicar un tiempo al día a la meditación es fundamental para su buena consecución. Por otro lado, aunque complementario, es muy beneficioso:
Alimentación nutritiva y antiinflamatoria
Actividad física
Luz solar
Naturaleza
Contacto con seres queridos
Ritmos circadianos
Evitar tóxicos
Practicar hobbies
